Todas las mañanas cuando me voy al colegio, veo a ese señor harapiento y de barba larga, a esa hora lleva su carrito de supermercado vacío. Pero cuando regreso por la tarde, lo veo de nuevo, y en su carrito lleva montones de trozos de cartón.
Mi papá dice que es un trabajo sacrificado, y yo creo que sí, porque una vez cuando venía del colegio, lo vi con su rostro bien cansado, parece que se levanta muy temprano y que cuando me lo encuentro en la mañana ya lleva horas trabajando. Ese día llevaba su carrito casi vacío. Entonces saqué de la mochila mi cajita de témperas, y se la di. Pensé que lo ayudaría.
Sin editar.
El próximo año sólo escribiré frases.
Puedo decir que es infinitamente mejor que la mayoría de los cuentos finalistas. Y el próximo año nos pondremos las pilas y haremos las cosas en serio y más a tiempo, y no. No escribiremos weás como ellos. Si el mundo va equivocadamente hacia un lado, nosotros no seguiremos a la masa. Te invito a seguir otro camino. Te tomo la mano. ¿Aceptas?
ResponderEliminarsabes, me gusto. (Y)
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