Con la luz de la Luna.
jueves, 14 de julio de 2011
Ser
martes, 22 de marzo de 2011
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Hoy intenté abrir la ventana de la pequeña caja azul de cartel verde, quería entrar y saborear los colores como aquella vez.
domingo, 20 de febrero de 2011
Fui feliz.
Una luna gorda y brillante me despertó... ya estaba en Chile.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Nada importante.
A veces los días se deslizan sin sentido, sin importar que es un día más de vida, y me muevo al ritmo, como programada…
Otras veces soy rara.
Normal... desquiciada.
Y no es de importancia que mi corazón ande a la velocidad de la luz, porque sus intensos miedos se reflejen sin un espejo. O que se me erice la piel cuando duele el sentimiento. O si me duermo, si despierto. O si no sé respirar, y me arranco de un lugar. O que los intereses de ayer, se confundan con los de hoy. O que matemáticas no es mi especialidad. Y que la melodía es mi mejor terapia. O que escribo de madrugada con la luz de mis ojos, a esa hora, cuando el insomnio tiene razón de ser. Y qué importa que me importe que mañana hay luna llena.
Y no es raro que nadie lea lo que escribo, o que nadie escuche lo que digo. No es raro sentarme a la mesa con los tuyos… tiene sentido cuando lo míos ya se han ido.
Es que quiero un poco de calor, para sentir…. Que aún vivo.
lunes, 30 de agosto de 2010
Mi mención honrosa
Todas las mañanas cuando me voy al colegio, veo a ese señor harapiento y de barba larga, a esa hora lleva su carrito de supermercado vacío. Pero cuando regreso por la tarde, lo veo de nuevo, y en su carrito lleva montones de trozos de cartón.
Mi papá dice que es un trabajo sacrificado, y yo creo que sí, porque una vez cuando venía del colegio, lo vi con su rostro bien cansado, parece que se levanta muy temprano y que cuando me lo encuentro en la mañana ya lleva horas trabajando. Ese día llevaba su carrito casi vacío. Entonces saqué de la mochila mi cajita de témperas, y se la di. Pensé que lo ayudaría.
Sin editar.
El próximo año sólo escribiré frases.
martes, 18 de mayo de 2010
Peces Por Serpientes

Parece un cuadro, que con luces azules y violetas, alumbran desde el final del largo pasillo, hasta la entrada. Si me acerco, puedo ver más…
Teníamos el acuario con muchos peces, muchos colores, luces que cambiaban de color, algunas piedras blancas, y muchas otras pequeñitas de tonalidades café, y algunas burbujillas que les hacían cosquillas. Se reproducían constantemente, ya casi era imposible llevar la cuenta, y estaban necesitando una casa más amplia. Y pese a que comían poco, se podía observar la indigestión de algunos. No sé si fue la abundancia la que nos llevó a deshacernos de éstos, o la misma sociedad individualista en la que vivimos. No sé a donde fueron, ni qué pasó con ellos, ¿dónde los enviamos?
Nos vimos en la inmensidad de pronto, algo verde frondoso, tan oscuro y tan húmedo... ¡tan tedioso! Avanzando en la incertidumbre de un venenoso ataque, esquivando cualquiera que así pareciera, y luchando con cuanta sombra hubiera. Es un recuerdo poco nítido en mi memoria.
-¿Dónde se esconden las serpientes no venenosas? Yo prefiero una de esas, creo que no hacen daño. Nunca me gustaron las serpientes, pero ahora sí quiero una.-
Finalmente logramos capturarla. No recuerdo cuánto tuvimos que luchar con ella, o qué tan dócil fue. ¡Pero el objetivo ya estaba en nuestras manos! Y en nuestros satisfactorios rostros se dibujó una tenue sonrisa, invadidos por una agradable brisa de tranquilidad, y sin pronunciar una palabra, retornamos.
Al fin ya estábamos frente al acuario, que me parecía mucho más grande de lo que recuerdo. Y con la serpiente en nuestras manos, y con un sentimiento de haber obrado bien, nos disponíamos a poner ésta dentro de la caja de vidrio. - ¡Ya está!, ahora la serpiente nos pertenece, qué agradable sensación, qué hermoso cuadro con luces azules y violetas…pero… ya no estoy tan segura de quererla, su mirada penetrante comienza a asustarme, ¿dónde están los peces?...Esta serpiente puede ser venenosa, confiar en ella podría ser mortal, las serpientes ni parecen amigables si quiera, y si alguna excepción hubiera, pues fingen. De seguro cuando te voltees, ésta te sorprenderá.
Ahora la serpiente me parece más grande y oscura, me asusta, pero me gusta… y no lo entiendo. Me alejo, y sin voltear, cada vez más, tranquila e inquieta, llego a la entrada… y sigue creciendo… veo el cuadro con luces, y sólo entonces, comprendí: He cambiado peces por serpientes.