viernes, 19 de noviembre de 2010

Nada importante.

A veces los días se deslizan sin sentido, sin importar que es un día más de vida, y me muevo al ritmo, como programada…

Otras veces soy rara.
Normal... desquiciada.

Y no es de importancia que mi corazón ande a la velocidad de la luz, porque sus intensos miedos se reflejen sin un espejo. O que se me erice la piel cuando duele el sentimiento. O si me duermo, si despierto. O si no sé respirar, y me arranco de un lugar. O que los intereses de ayer, se confundan con los de hoy. O que matemáticas no es mi especialidad. Y que la melodía es mi mejor terapia. O que escribo de madrugada con la luz de mis ojos, a esa hora, cuando el insomnio tiene razón de ser. Y qué importa que me importe que mañana hay luna llena.

Y no es raro que nadie lea lo que escribo, o que nadie escuche lo que digo. No es raro sentarme a la mesa con los tuyos… tiene sentido cuando lo míos ya se han ido.

Es que quiero un poco de calor, para sentir…. Que aún vivo.