Una luna gorda y brillante me despertó... ya estaba en Chile.
Y recordé que el Altiplano mató la asfixia cerebral. Entonces era yo, tranquila y feliz.
Ahora regreso a lo que no quiero, aunque despacio, y sin miedo.
Pero tanto quiero yo volver arriba, que me quedaría para siempre respirando en las alturas.
:)