viernes, 19 de noviembre de 2010

Nada importante.

A veces los días se deslizan sin sentido, sin importar que es un día más de vida, y me muevo al ritmo, como programada…

Otras veces soy rara.
Normal... desquiciada.

Y no es de importancia que mi corazón ande a la velocidad de la luz, porque sus intensos miedos se reflejen sin un espejo. O que se me erice la piel cuando duele el sentimiento. O si me duermo, si despierto. O si no sé respirar, y me arranco de un lugar. O que los intereses de ayer, se confundan con los de hoy. O que matemáticas no es mi especialidad. Y que la melodía es mi mejor terapia. O que escribo de madrugada con la luz de mis ojos, a esa hora, cuando el insomnio tiene razón de ser. Y qué importa que me importe que mañana hay luna llena.

Y no es raro que nadie lea lo que escribo, o que nadie escuche lo que digo. No es raro sentarme a la mesa con los tuyos… tiene sentido cuando lo míos ya se han ido.

Es que quiero un poco de calor, para sentir…. Que aún vivo.

lunes, 30 de agosto de 2010

Mi mención honrosa

Todas las mañanas cuando me voy al colegio, veo a ese señor harapiento y de barba larga, a esa hora lleva su carrito de supermercado vacío. Pero cuando regreso por la tarde, lo veo de nuevo, y en su carrito lleva montones de trozos de cartón.

Mi papá dice que es un trabajo sacrificado, y yo creo que sí, porque una vez cuando venía del colegio, lo vi con su rostro bien cansado, parece que se levanta muy temprano y que cuando me lo encuentro en la mañana ya lleva horas trabajando. Ese día llevaba su carrito casi vacío. Entonces saqué de la mochila mi cajita de témperas, y se la di. Pensé que lo ayudaría.





Sin editar.


El próximo año sólo escribiré frases.

martes, 18 de mayo de 2010

Peces Por Serpientes


Parece un cuadro, que con luces azules y violetas, alumbran desde el final del largo pasillo, hasta la entrada. Si me acerco, puedo ver más…

Teníamos el acuario con muchos peces, muchos colores, luces que cambiaban de color, algunas piedras blancas, y muchas otras pequeñitas de tonalidades café, y algunas burbujillas que les hacían cosquillas. Se reproducían constantemente, ya casi era imposible llevar la cuenta, y estaban necesitando una casa más amplia. Y pese a que comían poco, se podía observar la indigestión de algunos. No sé si fue la abundancia la que nos llevó a deshacernos de éstos, o la misma sociedad individualista en la que vivimos. No sé a donde fueron, ni qué pasó con ellos, ¿dónde los enviamos?

Nos vimos en la inmensidad de pronto, algo verde frondoso, tan oscuro y tan húmedo... ¡tan tedioso! Avanzando en la incertidumbre de un venenoso ataque, esquivando cualquiera que así pareciera, y luchando con cuanta sombra hubiera. Es un recuerdo poco nítido en mi memoria.

-¿Dónde se esconden las serpientes no venenosas? Yo prefiero una de esas, creo que no hacen daño. Nunca me gustaron las serpientes, pero ahora sí quiero una.-

Finalmente logramos capturarla. No recuerdo cuánto tuvimos que luchar con ella, o qué tan dócil fue. ¡Pero el objetivo ya estaba en nuestras manos! Y en nuestros satisfactorios rostros se dibujó una tenue sonrisa, invadidos por una agradable brisa de tranquilidad, y sin pronunciar una palabra, retornamos.

Al fin ya estábamos frente al acuario, que me parecía mucho más grande de lo que recuerdo. Y con la serpiente en nuestras manos, y con un sentimiento de haber obrado bien, nos disponíamos a poner ésta dentro de la caja de vidrio. - ¡Ya está!, ahora la serpiente nos pertenece, qué agradable sensación, qué hermoso cuadro con luces azules y violetas…pero… ya no estoy tan segura de quererla, su mirada penetrante comienza a asustarme, ¿dónde están los peces?...Esta serpiente puede ser venenosa, confiar en ella podría ser mortal, las serpientes ni parecen amigables si quiera, y si alguna excepción hubiera, pues fingen. De seguro cuando te voltees, ésta te sorprenderá.

Ahora la serpiente me parece más grande y oscura, me asusta, pero me gusta… y no lo entiendo. Me alejo, y sin voltear, cada vez más, tranquila e inquieta, llego a la entrada… y sigue creciendo… veo el cuadro con luces, y sólo entonces, comprendí: He cambiado peces por serpientes.

jueves, 18 de marzo de 2010

Piel de gallina

Hoy, ya no está tan segura de lo último que dijo ayer. Sentía tanta confianza, y estaba segurísima de que iba a resultar. Pero bastó un llamado telefónico, para sentir de nuevo que la expectativa es sólo eso. Nena exige una explicación!¿pero qué criterios de selección ocupa esta gente?.

Siempre ha escuchado que la seguridad es importante para ser un "winner" y que es, básicamente una NECESIDAD, que lleva por consiguiente, a la expectativa, la cual en algunas ocasiones, o muchas, resulta siendo una decepción. Nena suele ocupar la estrategia sigilosa para moverse, nadie o casi nadie se entera hasta cuando ya lo tiene en su poder. Pero hoy cree que ni la estrategia ni la confianza fueron suficiente, y se siente un poco decepcionada y confundida. Piensa que planear una nueva estrategia no tiene sentido, pero sí más, cambiar el rumbo, sí, eso!, quizás planee un desvío en su rumbo.
Y a pesar de la decepción, dice que está bien, que entre ayer y hoy ha experimentado sensaciones que le erizan la piel, y no es que lo disfrute, pero cree que son necesarias para el equilibrio. Y lo mismo piensa de esta mierda, que a pesar de no seleccionar, sigue creyendo con seguridad en sus capacidades.


miércoles, 17 de marzo de 2010

Insomnio

No es que Nena no pueda dormir, quizás más bien es que no quiera hacerlo. Pues cree que la ansiedad tiene directa relación con el insomnio. Y no es que ella sea ansiosa, pero ayer, después de mucho tiempo, sintió una pequeña ansiedad, que casi, le quita el sueño. Y dice casi, porque no fue ella la que no la dejó dormir, sino una serie de pensamientos que la invadieron. Fue el recuerdo de una fría estapa hace un poco más de un año.

Tranquila –le decía el médico de turno, quien con una débil mirada de preocupación, observaba el monitor de la paciente-. Está todo bien, sólo tienes que controlarlo desde acá – apuntaba con el dedo índice su cabeza- Para Nena estas palabras no eran suficiente, y con frecuencia experimentaba una nueva crisis, ¡otra sensación moribunda! Estas descompensaciones existenciales la llevaron en más de una ocasión a consultar con un especialista. Pero su incredulidad frente a estos no hacía más que alimentar su propio calvario.

Si te aprieta el cerebro, es porque tu mente es muy amplia para tu cabeza. Si te aprieta el mundo, es porque tu espíritu es muy grande para él –le decía un amigo- Y Nena, se pasaba noches enteras tratando de comprender, y de aplicarlo a su extraña “patología”.

Pobre –decían sus cercanos con cierto aire de pena en sus rostros-.

En las noches de insomnio, le gustaba quedarse mirando la televisión, y ver como ésta pasaba de la transmisión a líneas horizontales, y de líneas horizontales a la transmisión matinal de noticias. Pero odiaba al día siguiente los fuertes dolores de cabeza y la pesadez en los hombros. Cuando lograba burlar al insomnio, ella caía en un sueño superficial, para que luego, una pesadilla despertara sus más ocultos miedos.

Nena tuvo que mirar hacia atrás, para escribir este pequeño fragmento. Nena escribe en tercera persona porque le gusta ocultarse de vez en cuando. Ella dice que todo esto es una mentira (yo no le creo). Pero dice que hoy está bien, que encontró la resiliencia que un día olvidó, y que cree casi con certeza, que todo será aún mejor. Pues al fin comprendió que esos males, no eran más que producto de la puta ansiedad.