jueves, 18 de marzo de 2010
Piel de gallina
miércoles, 17 de marzo de 2010
Insomnio
No es que Nena no pueda dormir, quizás más bien es que no quiera hacerlo. Pues cree que la ansiedad tiene directa relación con el insomnio. Y no es que ella sea ansiosa, pero ayer, después de mucho tiempo, sintió una pequeña ansiedad, que casi, le quita el sueño. Y dice casi, porque no fue ella la que no la dejó dormir, sino una serie de pensamientos que la invadieron. Fue el recuerdo de una fría estapa hace un poco más de un año.
Tranquila –le decía el médico de turno, quien con una débil mirada de preocupación, observaba el monitor de la paciente-. Está todo bien, sólo tienes que controlarlo desde acá – apuntaba con el dedo índice su cabeza- Para Nena estas palabras no eran suficiente, y con frecuencia experimentaba una nueva crisis, ¡otra sensación moribunda! Estas descompensaciones existenciales la llevaron en más de una ocasión a consultar con un especialista. Pero su incredulidad frente a estos no hacía más que alimentar su propio calvario.
Si te aprieta el cerebro, es porque tu mente es muy amplia para tu cabeza. Si te aprieta el mundo, es porque tu espíritu es muy grande para él –le decía un amigo- Y Nena, se pasaba noches enteras tratando de comprender, y de aplicarlo a su extraña “patología”.
Pobre –decían sus cercanos con cierto aire de pena en sus rostros-.
En las noches de insomnio, le gustaba quedarse mirando la televisión, y ver como ésta pasaba de la transmisión a líneas horizontales, y de líneas horizontales a la transmisión matinal de noticias. Pero odiaba al día siguiente los fuertes dolores de cabeza y la pesadez en los hombros. Cuando lograba burlar al insomnio, ella caía en un sueño superficial, para que luego, una pesadilla despertara sus más ocultos miedos.
Nena tuvo que mirar hacia atrás, para escribir este pequeño fragmento. Nena escribe en tercera persona porque le gusta ocultarse de vez en cuando. Ella dice que todo esto es una mentira (yo no le creo). Pero dice que hoy está bien, que encontró la resiliencia que un día olvidó, y que cree casi con certeza, que todo será aún mejor. Pues al fin comprendió que esos males, no eran más que producto de la puta ansiedad.