Hoy intenté abrir la ventana de la pequeña caja azul de cartel verde, quería entrar y saborear los colores como aquella vez.
Y no me di cuenta, cuando de nuevo me encontraba en el rincón, junto a la ventana. La luz me parecía opaca, y el camino lento. Entonces recordé, que la caja ya no era igual, y estaba vacía, y tan fría, que no pude entrar.
Mi amor!
ResponderEliminarCajita abierta, siempre. Colores, sabores, luz, amor.
Nada de opacidades, ni frialdad, ni involuciones.
Te invito a que sigamos mejorando y creciendo. Juntos.
¿Vale?